La mesa de comedor Flora explora la relación entre repetición, ritmo y organicidad a partir de una composición estructural impactante. Su base está formada por cilindros de madera dispuestos de manera equilibrada, que evocan la idea de troncos o tallos que sostienen el conjunto. El sobre, de proporciones generosas, reposa sobre la base como un plano continuo, creando un contraste entre la linealidad de la superficie y la verticalidad de los apoyos. El resultado es una pieza de fuerte presencia que valora los materiales naturales y una lectura contemporánea del diseño.